¿Qué sucede cuando una región que envejece aceleradamente se encuentra con la revolución tecnológica más profunda de su historia? La respuesta está comenzando a escribirse en Lima, donde 500 adultos mayores participarán en un experimento científico que podría redefinir cómo Iberoamérica enfrenta su transición demográfica.
El proyecto que arrancará en abril de 2026 no es una iniciativa aislada. Forma parte de una red científica transnacional que conecta universidades desde Alicante hasta Nuevo León, coordinada por la Red Iberoamericana de Marketing en Salud (RIMS). Su objetivo trasciende lo académico: validar tecnologías específicamente diseñadas para adultos mayores en contextos culturales y económicos latinoamericanos.
El despertar de la economía plateada
La publicación de Infobae en marzo de 2026 sobre la consolidación del sector AgeTech como «economía de longevidad estructural» no fue casual. Reflejaba una realidad que los analistas demográficos venían documentando: Iberoamérica está experimentando una transformación poblacional sin precedentes.
Mientras Europa tardó más de un siglo en duplicar su población mayor de 65 años, países como Chile, Argentina y Colombia lo harán en menos de tres décadas. Esta «compresión demográfica» genera presiones económicas inmensas, pero también oportunidades de mercado extraordinarias.
La economía plateada —término que engloba todos los sectores económicos relacionados con las necesidades de los adultos mayores— representa ya el 8.5% del PIB en economías desarrolladas. En Iberoamérica, donde la población mayor de 60 años crecerá 71% entre 2025 y 2050, este porcentaje está destinado a multiplicarse exponencialmente.
Lima como epicentro de innovación
La elección de Lima Metropolitana como sede del estudio no responde únicamente a la disponibilidad de financiamiento de la Universidad de Lima. La capital peruana representa un microcosmos perfecto de los desafíos iberoamericanos: desigualdad socioeconómica, infraestructura tecnológica en desarrollo y una población que envejece mientras mantiene vínculos familiares tradicionales.
Peter Busse, investigador líder del componente peruano, coordinará la aplicación del cuestionario TICSAL —una herramienta desarrollada específicamente para medir la aceptación tecnológica en adultos mayores— a 500 participantes mayores de 60 años. Esta muestra, aunque geográficamente concentrada, tiene implicaciones regionales profundas.
Los patrones de adopción tecnológica identificados en Lima servirán como modelo predictivo para ciudades con dinámicas sociodemográficas similares en toda la región.
El factor cultural en la ecuación tecnológica
Lo que distingue este proyecto de similares desarrollados en Estados Unidos o Europa es su enfoque en las particularidades culturales iberoamericanas. Mientras las soluciones AgeTech tradicionales asumen modelos de envejecimiento individualizado —típicos de sociedades post-industriales—, el contexto latinoamericano presenta realidades diferentes.
Aquí, el 65% de los adultos mayores vive en hogares multigeneracionales. Esta característica no es una limitación sino una ventaja competitiva: las tecnologías que logren integrar estas dinámicas familiares tendrán mercados potenciales más amplios y modelos de adopción más sostenibles.
Alba María Martínez-Sala, directora del proyecto desde la Universidad de Alicante, diseñó la metodología considerando estas variables culturales. Su equipo, integrado por Irene Ramos-Soler, Carmen Quiles Soler y la recientemente incorporada catedrática Marta Martín Llaguno, desarrolló instrumentos de medición que consideran no solo la competencia tecnológica individual, sino las redes de apoyo familiar y comunitario.
Arquitectura científica transnacional
La estructura organizacional del proyecto refleja una tendencia emergente en la investigación iberoamericana: la colaboración Sur-Sur mediada por expertise europeo. El Instituto Universitario de Investigación en Estudios Sociales de América Latina (IUESAL) de Alicante funciona como puente metodológico entre la experiencia europea en envejecimiento activo y las realidades socioeconómicas latinoamericanas.
Esta arquitectura científica tiene implicaciones geopolíticas relevantes. Mientras China y Estados Unidos compiten por liderar la revolución AgeTech global, Iberoamérica está construyendo un modelo propio basado en colaboración académica transnacional y adaptación cultural de tecnologías.
Implicaciones económicas inmediatas
Los resultados esperados entre abril de 2026 y marzo de 2027 trascienden lo académico. Las startup tecnológicas de la región están monitoreando este proyecto porque proporcionará el primer mapeo científico riguroso de preferencias y resistencias tecnológicas en adultos mayores iberoamericanos.
Esta información es crucial para sectores como telemedicina, banca digital, comercio electrónico y entretenimiento digital, que han identificado a los adultos mayores como el segmento de crecimiento más rápido pero menos comprendido.
La expansión proyectada a múltiples países de la red RIMS durante 2026 creará una base de datos transnacional única. Por primera vez, las empresas tendrán acceso a patrones de comportamiento tecnológico comparables entre diferentes mercados iberoamericanos, desde México hasta Argentina.
Hacia un envejecimiento tecnológicamente asistido
El cronograma de investigación coincide estratégicamente con el momento en que la primera generación de «nativos digitales» latinoamericanos —aquellos que adoptaron internet masivamente en los años 2000— comienza a envejecer. Este factor generacional podría acelerar dramáticamente la adopción de tecnologías AgeTech en la próxima década.
La colaboración entre universidades de Alicante, Lima y la Universidad Autónoma de Nuevo León representa más que un proyecto académico: es el embrión de un ecosistema de innovación iberoamericano en envejecimiento activo. Los próximos meses determinarán si esta región puede convertirse en protagonista, y no solo consumidora, de la revolución tecnológica más importante del siglo XXI.









